Vasculitis refractaria

La vasculitis es una inflamación de los vasos sanguíneos, que puede afectar las arterias, venas y capilares. Las arterias llevan la sangre desde el corazón hacia los órganos del cuerpo, y las venas trasladan la sangre de regreso al corazón. Los capilares son vasos sanguíneos de menor tamaño.

Vasculitis refractaria

La vasculitis se produce cuando el sistema inmunitario del cuerpo ataca a los vasos sanguíneos por equivocación. Puede ocurrir por una infección, una medicina u otra enfermedad. La causa es a menudo desconocida.
Cuando un vaso sanguíneo se inflama, puede:

  • Estrecharse y hacer más difícil el paso de la sangre
  • Cerrarse completamente por lo que la sangre no puede pasar
  • Estirarse y debilitarse tanto que brotan. A este ensanchamiento se le llama aneurisma. Si se revienta, puede causar una peligrosa hemorragia al interior del cuerpo

Los síntomas de una vasculitis pueden variar, pero suelen incluir fiebre, inflamación y una sensación general de enfermedad. La meta principal del tratamiento es detener la inflamación. Los esteroides y otros medicamentos para detener la inflamación son a menudo útiles.

Tratamiento

Debido a la gran variedad de tipos de vasculitis, el tratamiento se debe individualizar. También es necesario considerar otros aspectos singulares del individuo afectado, como la edad u otras enfermedades, a la hora de determinar el tratamiento. El tratamiento más común es con medicamentos como:

  • Corticoesteroides
  • Antiinflamatorios no esteroideos
  • Fármacos citotóxicos (incluida la ciclofosfamida)
  • Inmunosupresores (como la azatioprina, el micofenolato mofetil y la ciclosporina)

Cuando una persona toma estos fármacos debe comunicárselo al especialista debido tanto a la complejidad de las vasculitis como a los posibles efectos secundarios que pueden provocar los medicamentos en el paciente. También en algunos casos se tratan mediante cirugía, dependiendo del lugar en el que se encuentre el daño.

Oxigenoterapia Hiperbárica

Estudios realizados recientemente confirman que la Oxigenoterapia Hiperbárica es una solución terapéutica válida para los pacientes con vasculitis refractaria. El aumento del oxígeno disponible en sangre:

  • Posee efecto bactericida y bacteriostático, que eliminan las bacterias e impiden su reproducción y el avance de infecciones
  • Facilita la creación de nuevos vasos sanguíneos y la propagación de los fibroblastos y las células endoteliales, que son esenciales para la cicatrización
  • Reduce el edema y, como consecuencia, el dolor
  • Estimula la reparación de los tejidos
  • Facilita el transporte del oxígeno hacia los capilares sanguíneos
  • Aumenta la eficacia del tratamiento antibiótico

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