Tumores hipóxicos: la Medicina Hiperbárica mejora su respuesta a la Radioterapia

Sometidos a oxigenoterapia, los tumores hipóxicos, con mal pronóstico y resistentes a la radiación se vuelven más sensibles a ésta respondiendo mejor al tratamiento. El Hospital Provincial de Castellón es pionero en instalar una cámara con este fin en su Servicio de Oncología.

Hasta hace relativamente poco el principal uso de la medicina hiperbárica relacionado con el cáncer era para el tratamiento de las lesiones producidas como consecuencia de las lesiones de radioterapia (radionecrosis, su nombre médico). Esta relación parece haberse estrechado en los últimos tiempos, pues diversos trabajos han comprobado los beneficiosos efectos de esta terapia en un determinado tipo de tumores. En concreto, lo que se ha visto es que los tumores hipóxicos, sometidos a una sesión de oxigenoterapia hiperbárica, éstos se vuelven más sensibles a la radioterapia y responden mejor al tratamiento.

Además de la ventaja que ello supone, otro punto positivo es que suelen ser muy resistentes a la radiación y tener mal pronóstico. «Lo que se busca es sensibilizar el tumor de forma previa al tratamiento radioterápico por razones hipoxémicas, porque son neoplasias que están necrosadas y, dándoles oxígeno se puede mejorar la respuesta de la radioterapia –explica Javier Madero, especialista en Medicina Intensiva y médico adjunto de la Unidad de Críticos del Hospital Provincial de Castellón–. Es un potenciador de la terapia sobre esos cánceres; un tratamiento coadyuvante de sensibilidad a la radioterapia».

Un tumor hipóxico es aquel que no tiene suficiente oxígeno, «que está isquémico, los tejidos están desvitalizados y la radioterapia es menos efectiva que cuando están vitalizados. Además, en este tipo de neoplasias nos podemos dejar células que están inactivas pero que son cancerígenas y que pueden reactivarse y dar problemas en el futuro», continúa Madero. Es el caso del cáncer de ovarios escamoso, de los de cabeza y cuello, como los epidermoides de larínge, «o los gliomas cerebrales que son irresecables y tienen muy mal pronóstico porque son muy resistentes a la radiación», apunta Manuel Salvador, jefe de Medicina Hiperbárica del Hospital General de Castellón. «Estos tumores hipóxicos no pueden radiarse y suelen tener muy mal pronóstico. Sin embargo, con una sesión de medicina hiperbárica se hace sensible». «Además, el tratamiento quirúrgico es muy agresivo y complicado, por eso se intentan tratamientos más conservadores», continúa Madero.

El único problema que plantea este abordaje es que sólo se cuenta con un margen de 20 minutos entre el tratamiento hiperbárico y hasta que se somete al paciente al acelerador de radioterapia. Y, pasado ese tiempo, desaparece el efecto oxigenador.

Es por este motivo que la colaboración entre los hospitales General y Provincial de Castellón ha sido muy estrecha, ya que el primero dispone de unidad hiperbárica y el segundo de acelerador. Pero, ante los buenos resultados obtenidos, el Regional se ha decidido a instalar la suya propia: una cámara de última generación totalmente automatizada y monitorizada para tratamiento convencional de un máximo de ocho pacientes sentados o para dos en estado critico (dos camas en paralelo), y está previsto que empiece a funcionar antes de final de año «para octubre o noviembre», calcula Madero, responsable de la puesta en marcha de la misma.

Ventana temporal

Pero lo que la hace tan especial es su proximidad a los equipos de radioterapia, que no distan mas de 30 metros, acortando así los tiempos de espera tras el tratamiento con oxígeno y el inicio del tratamiento radioterápico. «La creación de la unidad surge por la necesidad de mejorar los resultados de la radioterapia en pacientes oncológicos», subraya el especialista.

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